Conoce Barcelona en dos días

Barcelona, uno de los destinos turísticos imprescindibles de todo viajero. Con una huella histórica y artística de primera categoría, multicultural y moderna, la Ciudad Condal es un balcón al mediterráneo que brinda al visitante una gran oferta de actividades. Porque sabemos que Barcelona no defrauda, os proponemos una ruta de dos días para conocer sus barrios, calles, plazas, jardines, museos y monumentos modernistas. Un itinerario fácil donde hemos escogido los rincones imprescindibles para una escapada exprés a una de las ciudades más interesantes de Europa. Continuar leyendo «Conoce Barcelona en dos días»

Aparcar gratis en Barcelona

Barcelona es una ciudad muy interesante y con muchas cosas para visitar, un destino turístico elegido por personas de todo el mundo. Al ser una ciudad importante, los turistas y locales prefieren moverse en transporte público, bicicleta, motos y otros medios de transporte, ya que es un destino en el que usar el auto para recorrer, resulta más complicado.

No sólo por el tránsito del que padecen muchas grandes ciudades, sino que conseguir parking de cualquier tipo en la capital catalana es una tarea muy difícil, pero no imposible. En la ciudad hay opciones de aparcamiento pagos, de bajo presupuesto y también zonas determinadas en donde podrás aparcar de forma gratuita. Continuar leyendo «Aparcar gratis en Barcelona»

10 sitios originales que visitar en Barcelona poco conocidos

El turista que llega a Barcelona lo tiene claro sobre lo que la ciudad, con una marcada oferta cultural, de ocio y shopping, le puede ofrecer. Sin embargo, más allá de las compras en boutiques emblemáticas, más allá de la Sagrada Familia y de Las Ramblas o de los eventos y festivales de culto que son referencia hay mucho que ver. Continuar leyendo «10 sitios originales que visitar en Barcelona poco conocidos»

Monumento a Colón de Barcelona, 5 detalles que se saltan las guías

Monumento Colón

Foto Canaan.

El Monumento a Colón es uno de los iconos más conocidos y hasta más populares de la ciudad de Barcelona. De éso no hay duda. Pero pocos visitantes de la Ciudad Condal saben algo más que lo básico, que el monumento representa al gran navegante genovés descubridor de las Américas. Pero su estatua de siete metros, aupada sobre una larga columna de hierro negra, tiene su historia, no pocos significados ocultos y hasta sus controversias. Continuar leyendo «Monumento a Colón de Barcelona, 5 detalles que se saltan las guías»

El éxito turístico de Barcelona tropieza con la turismofobia de algunos ciudadanos

La ciudad ha acertado una y otra vez con sus estrategias para captar visitantes y para ampliar y diversificar su oferta turística. Su marketing es un espejo en el que se miran otras ciudades del mundo.

Sin embargo, este éxito tiene una versión menos amable y positiva. Sus vecinos hace mucho tiempo que se sienten incómodos por el extraordinario número de visitantes que se localizan en unos pocos lugares clave y que llegan en verdaderos aluviones. En algunas zonas concurridas, resulta molesto que se privilegie los intereses del turista por encima de los de los propios habitantes de la ciudad.

En Barcelona, este proceso se ha traducido en un efecto social no deseado. Se ha extendido lo que se ha dado en llamar la turismofobia de los barceloneses. Aversión a todo lo que esté relacionado con el turismo, que, para algunos, representa una amenaza seria a la identidad y a los valores ciudadanos por los que siempre se ha reconocido a la Ciudad Condal.

En Barcelona, comerciantes, empresarios, asociaciones de vecinos, la entidad portuaria y una mayoría silenciosa de la ciudadanía son conscientes del problema y de su trascendencia, para el que cada uno tiene sus propias recetas. La expresión con un reto asociado que más se repite sobre este tema es el de descongestionar de turistas las zonas que están ya muy saturadas de visitantes.

De hecho, Ada Colau, actual alcaldesa de Barcelona, recibió muchos apoyos porque se comprometió a buscar soluciones y a hacer compatible el uso turístico de las zonas urbanas con la vida cotidiana de los barceloneses. Cada mes de agosto los barceloneses se enfrentan a una colonización masiva de sus espacios de ocio y de tránsito que muchos consideran inaceptable.

Una de las primeras medidas del nuevo consistorio de Colau fue la paralización de nuevas concesiones para alojamientos turísticos. El primer objetivo es elaborar un plan rector que los regule y en último término llegar a un consenso mayoritario sobre el modelo de desarrollo turístico que desean los barceloneses para su ciudad.

El turismo masivo tiene un impacto notable en la ciudad, afecta al mercado de trabajo, al entorno medioambiental, a la cohesión social de los barrios o a la vivienda.

Menos turistas

Los analistas creen que con una reducción en el número de turistas en determinadas áreas no se puede llegar a ningún lado si no existe una brújula que defina lo señalado, qué tipo de turismo se desea para la ciudad. La alternativa de equilibrar las visitas turísticas con el acceso a zonas menos conocidas tampoco creen los expertos que sea realista, los turoperadores siempre estarán interesados en mostrar a sus clientes las obras de Gaudí y no otros valores del patrimonio local que no resultan relevantes para el visitante extranjero. Y es que Barcelona carece de polos de atracción secundarios que puedan competir con Las Ramblas, la Sagrada Familia o el Parc Güell. Todas las visitas a la ciudad se siguen concentrando en un área muy limitada, el Barrio Gótico y la Ciutat Vella y el Ensanche.

Una oferta de lugares alternativos, además, sólo tendría sentido y sería atractiva para los turistas que ya conocen Barcelona y que nada tienen que ver con los cruceristas que llegan a la Ciudad Condal o los que se alojan en hoteles y apartamentos de la Costa Brava o de la Costa Dorada y que sólo vienen a ver la ciudad para visitarla un único día.

El modelo de turismo definitivo que recomiendan los expertos del sector, matices arriba, matices abajo, ha de reunir tres características básicas: ser sostenible, ser de calidad y ser responsable. Todo, para dar un futuro al turismo en Barcelona y para hacerlo compatible con la vida cotidiana de su gente. Todo lo que se salga de ese trío de necesidades equilibradas será parte de la misma versión monopolar que tanto indigna y frustra a los barceloneses.

Aeropuerto de Barcelona, un aeropuerto de vanguardia en Europa

El aeropuerto de Barcelona-El Prat ocupa una ubicación privilegiada, confinado entre los términos municipales de El Prat de Llobregat, Viladecans y Sant Boi y distante solamente tres kilómetros del puerto de la Ciudad Condal, así como en las proximidades del Consorcio de la Zona Franca, un referente entre las plataformas industriales y logísticas de España.

A grandes rasgos, puede decirse que representa un elemento clave y estratégico para la economía catalana, con especial hincapié en el ámbito de los negocios y el sector turístico, y a mayor escala se considera que ha adoptado el rol de enclave de referencia para el transporte dentro del contexto de la región euromediterránea: ello ha sido posible gracias a las progresivas y ambiciosas mejoras implementadas en sus infraestructuras y en la calidad de sus servicios. Continuar leyendo «Aeropuerto de Barcelona, un aeropuerto de vanguardia en Europa»

Vivir en Barcelona

Vivir en Barcelona, una de las principales capitales de España, Europa y, por qué no decirlo, el mundo, es una experiencia absolutamente única. Por ello, en este artículo nos hemos propuesto brindarte una serie de razones por las que, si estás pensando en mudarte a esta ciudad, acabarán por convencerte. Y, si no, tal vez hagan que empieces a planteártelo. Vamos a ello. Continuar leyendo «Vivir en Barcelona»

Situación política en Cataluña, Carles Puigdemont investido President de la Generalitat

Sin duda alguna, la que tradicionalmente ha ostentado el bien merecido reconocimiento de motor económico del país, entre otras cosas por atesorar el 20 % del Producto Interior Bruto nacional, se halla sumida en una encrucijada de muy difícil pronóstico, dada la fuerte radicalización de las posturas de los clásicos nacionalistas moderados, que durante tres décadas han vivido cómodamente integrados en el engranaje de la política española (bajo los auspicios del “apóyame en Madrid y haz a tu antojo en Cataluña”).

Si se dice que la política es el arte de lo posible, a la vista de los acontecimientos quizá no sea improcedente decir que también lo es de lo imposible. Porque este devenir ideológico de la ya superada CiU ha conseguido unir dos cabos que creíamos refractarios: por un lado, el de la derecha burguesa y conservadora, y por otro, el de un grupo anticapitalista y libertario, la CUP, cuya aportación a la aritmética parlamentaria con la entrega como cheque en blanco de dos de sus diputados a los mecanismso decisorios de Junts pel Sí ha supuesto, in extremis, la reanudación de una hoja de ruta secesionista que definitivamente parecía haber quedado postergada.

Tal como se prevé en el régimen estatutario catalán para la configuración de las instituciones y organismos tras elecciones autonómicas, el presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia y alcalde de Girona Carles Puigdemont ha sido investido President de la Generalitat en primera votación por mayoría absoluta. Para ello, ha sido imprescindible que Artur Mas cediera su cabeza en bandeja de plata a los radicales de la CUP a cambio de la continuidad del proceso independentista, de manera que este se ha cobrado una víctima de excepción. Aunque aquellos no quedan exentos de penitencia para purgar por sus “pecados” negociadores, algo de lo que Mas se ha cuidado enormemente de dejar claro. Dicha penitencia queda traducida en cambios obligados en su grupo parlamentario, evidentemente fuera de su agrado.
Sobre los hombros de Puigdemont recae la delicada tarea de gestionar todas las sensibilidades unidas en torno a un único referente: la independencia de Cataluña. Pero es evidente que el factor de mayor peso que ha inclinado la balanza en favor de su persona lo constituyen sus implacables convicciones separatistas, pues en modo alguno hubiera sido del agrado de la CUP un candidato aquejado de tibieza o pusilanimidad ante el “procés”. No en vano, en el acervo de Carles Puigdemont constan manifestaciones de hondo calado secesionista como haber declarado persona non grata a la Delegada del Gobierno en Cataluña o prometer a sus huestes que los invasores de Cataluña serían expulsados con toda seguridad.

Con este escenario, queda esperar cuál va a ser la reacción del Gobierno de España en funciones y de los partidos nacionales con fuerte presencia parlamentaria, todos ellos absortos en sus tensiones aliancistas con vistas a la confección del nuevo Gobierno.

Barcelona, 5 lugares de obligada visita, Sagrada familia, Parque Güell, Las Ramblas

Barcelona es destino favorito para muchos turistas de todo el mundo, ya que la capital catalana, ciudad cosmopolita a orillas del Mediterráneo, tiene múltiples atractivos en su rico patrimonio monumental y artístico y amplia oferta de ocio y diversión, que cubre todas las expectativas. Señalar unos pocos lugares indispensables de visitar en Barcelona, verdadero museo al aire libre considerada como una de las ciudades más hermosas de Europa, resulta tarea muy complicada, porque supone dejar al margen otras maravillas que también merecen la pena conocer. Haciendo un verdadero esfuerzo de síntesis se pueden indicar algunos de los lugares más visitados y mejor considerados. Cada uno ya justifica por sí mismo una visita a la Ciudad Condal. Continuar leyendo «Barcelona, 5 lugares de obligada visita, Sagrada familia, Parque Güell, Las Ramblas»

Aeropuerto de Barcelona – El Prat

Situación:

Localizado junto a la carretera C-31 en el término municipal de El Prat de Llobregat a unos 15 km del centro de Barcelona. Este aeropuerto es el segundo con más tráfico de toda España tan solo por detrás del Aeropuerto de Madrid Barajas y conecta a Barcelona con el mundo y al mundo con Barcelona.

Cómo es el Aeropuerto:

El aeropuerto se estructura en torno a 3 pistas de aterrizaje y despegue, dos en paralelo y una cruzada que facilitan la disponibilidad del aeropuerto independientemente del viento que sople.

Terminales

Dispone de 2 terminales, la nueva Terminal T1 inaugurada en el año 2009 y la Terminal T2 que aglutina las Terminales anteriormente conocidas como A, B y C.

Parking

Es por todos conocida la dificultad para encontrar los diferentes parkings en los grandes aeropuertos, el Aeropuerto de Barcelona – El Prat no es una excepción, de ahí que os remitamos a la siguiente página web en la que se resume detalladamente el parking en el aeropuerto de Barcelona.

Conexiones con Barcelona

Por carretera mediante la autopista C-32B que conecta la Terminal T2 con las carreteras principales de acceso a Barcelona. A la T1 se accede directamente desde la C-31.

Con el Tren, el aeropuerto se conecta con Barcelona directamente mediante la línea R2 Norte, lleva directamente hasta la Terminal T2 pero es necesario coger un autobús lanzadera si queremos ir hasta la Terminal T1.

Autobuses, son varias las líneas de autobús que conectan con el aeropuerto, tanto desde Barcelona como desde las otras localidades limítrofes con el aeropuerto, la principal la línea 46 que conecta la Plaza de España con el Aeropuerto de Barcelona.

Más información sobre el Aeropuerto de Barcelona en la Wikipedia

Barcelona Cosmopolita

La ciudad de Barcelona es un destino internacional que ha fabricado su identidad con las claves de sus hitos culturales originales. El modernismo catalán de Gaudí tramado en su Ensanche, sus conjuntos más icónicos como la Sagrada Familia, su Barrio Gótico o sus museos han sido la base de referencia. Un despertar cosmopolita que constancia y adaptabilidad han ampliado a otros ámbitos como los del comercio, la moda, la joyería, los perfumes, el turismo de cruceros, el náutico o el que se orienta al ocio como primera preferencia.

Y la marca Barcelona más cosmopolita funciona. Ahí están los datos. La ciudad de Barcelona recibió en 2012 5,4 millones de turistas, que se convirtieron al año siguiente en 7,5 millones. En ese último año, el 80% de los que se acercaron a ella para conocerla fueron visitantes extranjeros.

En las estadísticas publicadas por Barcelona Turisme del Ayuntamiento de Barcelona, el grado de satisfacción de esos mismos viajeros alcanzó un 8,42 sobre un máximo de diez. Los que destacaron como valor la arquitectura de la ciudad ofrecieron un 9,21 de media, los que alabaron la oferta cultural, un 8,82, y los que fueron impresionados por el carácter de sus habitantes, llevaron la nota hasta un 8,71.

Si a eso le unimos que Barcelona es la ciudad española más visitada por los turistas extranjeros, doblando casi a Madrid en visitas, y que está situada en el puesto 23 de las cien primeras del mundo, caeremos en la cuenta de que la capital catalana está de moda, es una ciudad preferente en las elecciones de viajes internacionales y suena.

Suena como una ciudad cosmopolita que ofrece un equilibrio entre originalidades que no se pueden encontrar en otros destinos y ofertas culturales, pero también es un reclamo para el turismo de negocios, para el de cruceros, para el de ferias, para el de deportes náuticos o para el de playa estacional, como base y referencia de la cercana Costa Brava.  Una ciudad vital que se deja ver también con cada uno de sus encantos en las producciones cinematográficas.

El nacimiento de una identidad

Pero Barcelona no es Nueva York, no es Londres, la ciudad no nació cosmopolita, ni lo hizo de la noche a la mañana, su lugar en el imaginario colectivo como lugar para experiencias de viaje únicas surgió como consecuencia de una extraordinaria visibilidad mediática a principios de la década de 1990 con la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona.

Barcelona comenzó a dibujarse como meta y mito universal cuando las obras públicas que permitieron aquellos juegos ganaron nuevos espacios urbanos en su frente marítimo y cuando se remodelaron servicios y conexiones de transporte fundamentales como el metro y las del Aeropuerto de El Prat y sus servicios de parking dieron un paso adelante en modernidad.

Barcelona y su ayuntamiento hicieron campaña para definir un skyline simbólico con el que identificar los valores patrimoniales de un modernismo original que tomó a Gaudí y a la chocante arquitectura de su Sagrada Familia como un icono que reproducir en cualquier formato imaginable.

Pero esa imagen de Barcelona se hubiera quedado ahí, como ha sucedido con tantas ciudades olímpicas, sin una ayuda extra y dos colores básicos, la cooperación del Fútbol Club Barcelona y los tonos azul y grana que con Guardiola, y sin él, han ofrecido una asociación digna de estudio en las escuelas de marketing para mayor gloria de la marca Barcelona.

Ahí están las estadísticas, el museo del club es el más visitado de Barcelona, incluso por encima de la misma Sagrada Familia o del Museo Picasso. Millón y medio de visitantes en 2012, éso sí, todo hay que decirlo, detrás del de Dalí de Figueras, otra originalidad catalana para el mundo.

Festivales

Barcelona ofrece festivales y salones monográficos muy consolidados, como el del Cómic, el Primavera Sound, el Sonar, el Griego, el Loop o el Swab, de músicas, de intereses alternativos, todos abiertos al mundo.

Encuentros, no obstante, no suficientemente conectados con la marca Barcelona y que no resultan tan divulgados como los de la cultura clásica de la capital catalana. Ésa es una de las asimetrías de la identidad cultural visible en el exterior de la cosmopolita Barcelona.

Pero el potencial está ahí. Barcelona está en condiciones de competir en cada uno de los campos que definen el dinamismo de una ciudad moderna y de vanguardia internacional de la cultura. Y disputarles su lugar a otras del continente europeo. Al Londres de los teatros, a la Milán de la ópera o a las ciudades con costa y mar que ofrecen deportes náuticos.

La Barcelona World Race es una muestra de que el puerto de Barcelona es lugar de parada clave para la industria turística de los cruceros, pero también para las grandes aventuras mediáticas de la navegación deportiva a vela más allá de lo que puede dar de sí el estrecho Mediterráneo.

La pieza clave para mantener en el tiempo los logros de la marca Barcelona pasa por seguir apostando por la cultura como seña de identidad fácilmente reconocible. Con un ‘cop d’ull’, para ser percibida de un vistazo… y reconocida sin ambigüedades.

Bazas de la marca más cosmopolita de Barcelona fácilmente reconocibles son también las que se derivan del extraordinario peso que ha adquirido el sector del comercio y su perfil marítimo -desde que se reconquistó La Barceloneta, se ganó espacio en la zona de la Villa Olímpica y se remodeló el puerto interior-. Pero aún está lejos para hacer llegar a un nivel mínimo la puesta en valor de la gastronomía y las manifestaciones culturales locales sin abandonar el espíritu genuino y la calidad… y de sostenibilidad.

Todo, bajo la conciencia de los beneficios del trabajo en común.  Todo, en una misma dirección con la guía de unas administraciones públicas que trabajan en sintonía. Todo, con la toma en consideración de las apuestas empresariales locales. Todo, y ésto es lo más importante, con lo que desean los barceloneses para sí mismos.

Proceso soberanista, la apuesta libre catalana

La definición y el peso político y social del proceso se incrementó notablemente con la manifestación soberanista de 2010 que fue una respuesta de los grupos catalanes pro independencia a una sentencia del Tribunal Constitucional español previa en la que se recortaron y enmendaron algunos artículos considerados fundamentales por el movimiento secesionista. Un articulado del Estatuto catalán que había aprobado en 2006 el electorado de Cataluña.

Con posterioridad, el proceso soberanista recibió adhesiones multitudinarias, especialmente las de tres grandes movilizaciones en favor de la independencia, las de los años 2012, 2013 y 2014. Todas, coincidentes con la celebración de la Diada de Cataluña. Acontecimientos, que no sólo han dominado el debate social en España, sino que han acabado por modificar sustancialmente la representación política en Cataluña.

El proceso iniciado por los partidos y entidades sociales en favor de la independencia debía haber concluido con la celebración de un referéndum en la comunidad. Sin embargo, ante la negativa a su celebración por parte del Parlamento español, el referéndum fue sustituido por una consulta. La consulta también fue impugnada por el Gobierno español, que obligó al presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, a convertirla en un proceso participativo en el que se planteó una pregunta clave, la de si se estaba a favor o no del proceso de autodeterminación.

El pacto fiscal, el detonante 

En julio de 2012, el Parlamento de Cataluña aprobó un pacto fiscal con el apoyo de la gran mayoría de sus miembros. Con el documento bajo el brazo, el presidente Artur Mas, se reunió con Mariano Rajoy que le comunicó que el pacto no era negociable. Entre 2012 y 2013, y como consecuencia de estos hechos, casi 200 municipios catalanes se declararon Territorio Catalán Libre, al margen de las leyes españolas y a la espera de que Gobierno y Parlamento de Cataluña aprobaran unas nuevas leyes catalanas.

Como medida de presión, en septiembre de 2012, en los actos de la Diada de Cataluña, se celebró en Barcelona una multitudinaria manifestación bajo el lema ‘Cataluña, nuevo estado de Europa’. La manifestación es considerada, con la perspectiva que da el tiempo, como un punto de inflexión en el proceso soberanista y catalizadora de la serie de acontecimientos políticos y sociales posteriores.

Tras esta manifestación, también en septiembre de 2012, el Parlamento de Cataluña instaba al Gobierno de la Comunidad a convocar un referéndum para la autodeterminación después de celebrarse las elecciones al Parlamento de Cataluña de ese año.

Los resultados de los comicios sin embargo fueron desfavorables para Convergencia y Unión, la principal convocante de la acción política, que experimentó una fuerte caída de votos. En cambio, Esquerra Republicana de Cataluña se convirtió en la segunda fuerza en el parlamento regional. No fue hasta diciembre de 2012, dos meses después de los comicios, cuando los líderes de CIU y ERC consiguieron alcanzar un acuerdo de gobierno. Artur Mas fue, en cualquier caso, investido como presidente de la Generalitat de Cataluña y en su segundo mandato

En otra vuelta de tuerca, en enero de 2013, el Parlamento de Cataluña aprobaba una declaración de soberanía sobre la base de un derecho a decidir del pueblo catalán. Una declaración que se basó, según su letra programática, en los principios de soberanía, de legitimidad democrática, de transparencia, de diálogo, de cohesión social, europeismo, de legalidad, con el papel fundamental del Parlamento de Cataluña y teniendo como base la participación popular.

La Declaración de Soberanía instaba al diálogo con el estado español, con las instituciones europeas y con el conjunto de la comunidad internacional para alcanzar un consenso en favor de la independencia catalana. Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español, respondió a una carta del presidente Mas argumentando que todo diálogo se debía supeditar al marco jurídico vigente en España.

En abril de 2013, el consejo consultivo de la Generalitat de Cataluña, creado para orientar sobre el proceso soberanista, propuso 18 informes para abordar cada uno de los aspectos concurrentes en la legalidad de la causa independentista. Uno de ellos, se refería al planteamiento de una pregunta sobre la cuestión de la independencia, si se estaba a favor o en contra de avanzar en el proceso hacia una soberanía nacional catalana.

Ante la negativa del Gobierno español de unas elecciones, el presidente Artur Mas propuso un formato alternativo, un plebiscito que habría de celebrarse antes de 2016, último año de la legislatura. En septiembre de 2013, se organizó una cadena humana, la llamada ‘Vía Catalana’ formada por grupos de personas entrelazadas a lo largo de 400 kilómetros y desde la frontera francesa al sur de la Comunidad.

El Parlamento de Cataluña votó en enero de 2014 una petición al Legislativo español para que se facilitara la convocatoria del referéndum de autodeterminación y se capacitara al Legislativo catalán con las competencias para ello. El Parlamento español votó la proposición de ley orgánica al efecto que defendieron tres diputados catalanes. La propuesta fue rechazada por 299 votos en contra y sólo 47 a favor. El presidente Mas anunció a continuación que el referéndum se celebraría en cualquier caso de acuerdo con la nueva ley de consultas catalana incluida en el artículo 122 del Estatut de 2006.

En esta línea de acontecimientos, el 29 de septiembre de 2014, el Gobierno de España aprobó en un consejo de ministros extraordinario una propuesta de inconstitucionalidad sobre el articulado de la ley de consultas catalana. El Tribunal Constitucional se reunió ese mismo día y admitió a trámite los recursos presentados por el Gobierno, suspendiéndose los decretos de forma cautelar y por espacio de cinco meses.

El Ejecutivo catalán decidió sustituir entonces la consulta por un proceso popular que fue suspendida el 4 de noviembre siguiente por el Tribunal Constitucional a instancias del Gobierno español, pero el catalán mantuvo la convocatoria. Una consulta a celebrar el 27 de septiembre de 2015, que para los impulsores del proceso soberanista representa el final de un recorrido político y de una etapa, del vínculo con el Estado español y que para el Ejecutivo español y para la mayoría del parlamento de Madrid es sólo otra ilegalidad.

Las Ramblas, un paseo al corazón de Barcelona

Las Ramblas de Barcelona son parte del más clásico de todos los paseos por el centro de la ciudad. Lo tiene todo. Es una forma de interactuar con lugares de lo más típico de la capital Condal, con sus localizaciones más tópicas, con su patrimonio arquitectónico, y, si estamos de suerte y toca ese día, podemos asistir a un día señalado de mercado y hasta disfrutar de actividades en la calle, las del sugerente calendario cultural de la ciudad.

El viajero que decide a pasear por las Ramblas se expone a ver, a participar, y ,si quiere, también a comprometerse con lo que sucede. ¿No es éso lo mejor que se puede vivir en una experiencia viajera deseada?

En un sentido más práctico, las Ramblas son un medio natural para entrar y salir de las zonas más características de los barrios del casco histórico de Barcelona. Del Barrio Gótico, del Borne e incluso para poner los pasos en La Barceloneta.

Con las Ramblas podemos bajar de Canaletas al monumento a Colón, y más allá, y descubrir lo esencial de los conjuntos arquitectónicos del patrimonio de su casco antiguo. Saber de los legados de Roma, de los de la época medieval, del Renacimiento, los de la Reinaxença y el Modernismo y las apuestas de futuro de su arquitectura vanguardista.

En ese sentido, los 1.200 metros de dulce paseo de las Ramblas representan una pasarela cultural en la que se el visitante puede revivir dos mil años de historia. No hay muchas ciudades que den tanto en tan poco.

Seis ramblas

Una nota. Se llama Ramblas al paseo para peatones, más o menos ancho, que está flanqueado por dos vías arboladas, una de subida y otra de bajada. Pero en realidad son seis ramblas. No, no hay misterio. La tradición ha segmentado el paseo y les ha dado nombres propios. Trozos de doscientos metros, poco más o menos.

Desde la Plaza de Cataluña hasta el mar, el primer tramo de todos es el de la Rambla de Canaletas. Sí, por la conocida Fuente de Canaletas. El viajero avisado ya sabe aquello de que quien bebe de ese agua -la leyenda no dice en qué cantidad- volverá a Barcelona.

De seguro que el retorno tiene otro motivo más evidente, la ciudad enamora, engancha, y, quien la conoce, repite. Se haya tomado el agua o no. El nombre de la fuente le viene de la existencia de unas pequeñas canalizaciones antiguas que la traían, y aún la hacen llegar, desde la Sierra de Collserola. Collserola es el horizonte montañoso, frondoso y verde que sirve de frontera visual oeste a la ciudad. Si no se sabe dónde mirar para encontarla, hay que buscar el pico del Tibidabo. Sí, esa es una buena referencia.

La siguiente rambla es la de los Estudios. En el siglo XV había en ese tramo del paseo un centro de estudios generales, que era como se llamaba en aquel tiempo a las universidades. Tras el levantamiento de la ciudad en 1714, Felipe V ordenó cerrarlo per secula seculorum. El edificio pasó a convertirse entonces en acuartelamiento militar que, en otro salto de la historia local, acabó por los suelos cuando fue derribado por la piqueta en el año 1843. Desapareció el edificio, el uso, pero se mantuvo el nombre.

Rambla de las Flores

Y llegamos a lo más colorido del paseo, al sector de la Rambla de las Flores. Todo, porque en otro tiempo este tramo era el único en el que el Ayuntamiento de Barcelona autorizaba a colocar puestos de flores. Las ventas de pájaros de jaula ponen en este lugar una nota de color y de sonido que seduce.

El nombre de Rambla de las Flores, en cualquier caso, tiene otro alternativo, el de San José, que ha dejado de ser popular. ¿El motivo? Un convento con ese nombre derribado en el pequeño absceso de fiebre especulativa urbanística de la década de 1840 en la capital Condal.

Este tramo de las ramblas, más arriba o más abajo, es el que coincide con el Mercado de la Boquería o de San José y el Teatro del Liceo. El lugar perfecto para disfrutar de las mejores representaciones y veladas de ópera y demás en Barcelona, el lugar ideal para saber que se cuece en los pucheros tradicionales de la ciudad y que es trend topic en los fogones de fama.

Capuchinos

Más abajo nos topamos con la Rambla de los Capuchinos. Justo, como sucede con el tramo de San José, en el lugar se levantaba un convento de monjes de esa orden. La siguiente rambla, la de Santa Mónica, hace honor a otro espacio conventual, el de la congregación de agustinos descalzos que lo habitó hasta el siglo XVII.

Y llegados a este punto, sólo queda abrazar la brisa del mar. Bueno, antes hay que ver lo que se disfruta en el punto donde el firme del paseo de la rambla deja de ser continuo. El monumento a Cristóbal Colón con el que se conmemoró el cuarto centenario su viaje está rematado por un almirante que no señala a América, sino al lado contrario, justo a donde quería ir. A las Indias. Poca gente sabe este detalle curioso de la desorientación del Colón de la columna.

En la otra dirección, las Atarazanas Reales, hoy Museo Marítimo, el visitante puede descubrir también y a su aire todo lo que la navegación ha hecho por la civilización y el arte de navegar por su progreso. con especial atención al Mediterráneo y a su cultura marítima.

Más allá queda la Casa de la Aduana, una imagen igualmente icónica del frente marítimo, el rescatado Moll de la Fusta con la pasarela de los arquitectos Villaplana y Piñol, zonas ajardinadas, el Ictineo de Monturiol y todo lo que la curiosidad puede llegar a apreciar.

De la mano de unas ramblas que hacen media docena y que son una puerta abierta para conocer Barcelona de la manera más natural.

Visitar Barcelona. 8 + 1 patrimonios de la humanidad con los que maravillarse

Los edificios con más números en Europa para convertirse en Patrimonio de la Humanidad suelen ser las catedrales, los palacios y los castillos y, por extensión, los entornos urbanos antiguos.

Pocas ciudades se pueden enorgullecer de sumar ocho estructuras patrimonio como Barcelona, todas al servicio de la causa de la exaltación de la originalidad del estilo modernista catalán. Edificios y conjuntos monumentales salidos del ingenio y emprendimiento de dos creadores únicos de aquel tiempo que llamó a la renovación de un lenguaje del arte, Gaudí y Domènech i Muntaner.

Veámoslos uno a uno y, por qué no, para crear rutas a la carta, recorridos autoguiados, con las que hacer turismo en Barcelona: 

Casa Milá. Se la conoce popularmente como La Pedrera, y se la puede ver en un chaflán esquinero de una de las manzanas del Plan Cerdá del Ensanche de Barcelona, justo debajo del corte de la Diagonal. Es más que un edificio, es la síntesis del lenguaje plástico y simbólico gaudiniano. Hay que verla con detenimiento para descubrir cada una de sus partes singulares. Desde el nivel de la calle, hasta las chimeneas de ‘los penitentes’ de su azotea. Fachadas ondulantes, columnas arborizadas, una vegetalización integrada, sus interiores que hacen trozos a las tradiciones, que hacen corporeidad con ella y arman texturas y juegos de color que cambian cada hora del día.

Parque Güell. En el Parc Güell, Gaudí hace parque temático de toda su simbología que saca al exterior para integrar en un paisaje ajardinado. Su magia es fabricar con piezas de desecho, una serie completa mosaicos, fuentes monumentales que parecen caóticas pero que sólo muestran un horizonte de figuras superpuestas e inestables que aprovechan muy sabiamente los desniveles del terreno.

Palacio Güell. Este palacete urbano es de otra pasta. En él se ve a un Gaudí que juega con un remake muy particular y peculiar con las soluciones decorativas que trabajaron árabes, hindúes, persas y japoneses.

Palacio de la Música Catalana. La música es la que da todo el sentido a este conjunto arquitectónico, un lugar habilitado para encerrar, domar y reproducir los sonidos, pero también para maravillar con su decoración. Decoración de una plástica tan creativa como desbordante. La decoración vegetal que sube por las paredes del Palau se mueve al son de los cambios de luz. Cobra vida. Un dinamismo hecho de estuco, piedra y maderas que se transforma en un virtuosismo tonal con la luz y el color que les llega desde unas vidrieras salidas del ingenio de Domènech i Muntaner. El Palau de la Música hoy es un arquetipo del modernismo más vitalista.

Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. El hospital es un curioso ejemplo modular de la arquitectura modernista, y, en ese sentido, una originalidad más. Diez edificios forman dependencias separadas que se integran en un todo pensado para ofrecer salud, pero al mismo tiempo una estética de gran belleza a la altura de las personas que lleva otra salud, por la vía más natural, abriendo ventanales a la luz, ofreciendo espacios para la socialización de las personas. En total, 27 pabellones creados por el arquitecto Domènech entre 1902 y 1913 que es un alegato de formas entretejidas en las que creyó. Su hijo, continuó la obra de su padre en la década de 1920 para completar el hospital aunque no ofreció la misma vitalidad modernista que su progenitor.

Templo de la Sagrada Familia. El templo nunca acabado de la Sagrada Familia es la obra culmen de Gaudí. El conjunto es algo así como un homenaje personal a las raíces de todo lo natural. Ahí está el bosque de columnas de su nave central, las texturas vegetales de sus muros y paramentos. Un lugar que se asemeja a una caverna con todas las pretensiones de llevar la religiosidad por otros caminos, por otras naturalezas formales.

Casa Batlló. La Casa Batlló está a dos pasos de ‘La Pedrera’. Se acomodó en el Paseo de Gracia en 1907 para atraer miradas y sorpresas. Es un edificio del que se puede decir que lleva el preciosismo de sus formas a niveles que tal vez no se habían visto desde los ideales constructivos rococós. Todo en la Casa Batlló de Gaudí llama a la curva. Sus arcos, sus ventanas, sus puertas interiores parecen perder consistencia en una sinuosidad buscada que hace ritmo. Los vitrales toman prestada la luz y la transforman en juegos de color para ambientar con tonos tan efímeros como etéreos.

Casa Vicens. La Casa Vicens ofrece una perspectiva del trabajo de Gaudí totalmente diferente. Se corresponde con sus balbuceos arquitectónicos. Se trata de una de las primeras obras del arquitecto y ofrece una visión aún inmadura de sus inquietudes artísticas. Fue terminada antes de 1880 y su estructura es una mezcla aparatosa de estilos que eran del gusto de la época, de neos y eclécticos, arabizantes, medievales, mozárabes… Una construcción que apunta a Gaudí pero sin nombrarlo como el arquitecto que llegó a ser.

Cripta de la Colonia Güell. La cripta es una construcción de Gaudí que no está en la ciudad de Barcelona. Hay que encontrarse con ella en la localidad barcelonesa de Santa Coloma de Cervelló. Fue un proyecto exageradamente ambicioso promovido por un industrial catalán, Güell, que preveía levantar en un área de 130 hectáreas cooperativas, tiendas para los trabajadores, teatros, una iglesia, todo formando una colonia de descanso para disfrute de los obreros de sus empresas. De todo el proyecto, sólo se completó la cripta de lo que iba a ser la iglesia de la colonia. Con la cripta, Gaudí se decidió definitivamente por el naturalismo, llenando desde ese momento sus construcciones con motivos vegetales cada vez más atrevidos. Fue un lenguaje gaudiniano que paradójicamente salió de una cripta para vivir en sus evoluciones formales.