Cataluña se prepara para decidir sobre su brecha soberanista

El 27 de septiembre de 2015 es la fecha anunciada por el presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, para llevar a las urnas y a unas elecciones plebiscitarias la ratificación del proceso independentista de la Comunidad Catalana.

El anuncio de la votación fue comunicado por el presidente en enero de 2015 y es, para su coalición de partidos pro independencia, el final de un proceso de ratificación independentista iniciado en 2012. Estas elecciones son consideradas por el Gobierno central en el poder del Partido Popular de Mariano Rajoy como una consulta ilegal.

Estos serán los terceros comicios electorales en Cataluña en cinco años, tras las elecciones de 2010 y 2012 con las que el partido del presidente Mas obtuvo mayoría, aunque no absoluta, para formar gobierno con una coalición de partidos catalanes favorables a la autodeterminación.

El detonante último del proceso tuvo lugar en 2010. En ese año, el Gobierno de Cataluña protestó contra los límites de su autonomía dentro del Estado Español al haber reinterpretado y anulado en Tribunal Constitucional español varios artículos sobre la autonomía del Estatuto de la Comunidad de 2006, estatuto que fue aprobado por el 74% de los votantes. La protesta fue seguida por una gran manifestación pública en las calles de Barcelona.

La sentencia de 2010 anulaba la declaración del Estatuto de Cataluña como nación, además de considerar 14 artículos como de dudosa constitucionalidad. Cuatro disposiciones adicionales fueron reinterpretadas del mismo modo de forma más restrictiva, limitando cualquier consideración sobre el autogobierno de Cataluña.

Protesta

La sentencia del Tribunal Constitucional anuló o modificó toda referencia del estatuto al estatus de Cataluña como nación, a sus derechos históricos y símbolos, a la protección del catalán, a la descentralización de la justicia en Cataluña, a la organización local de Cataluña, al modelo bancario en el territorio, a la organización de consultas o referéndums políticos, a competencias en inmigración y a la financiación del territorio. La protesta fue seguida por 1,5 millones de asistentes o por sólo 425.000, según cifras de la Generalitat de Cataluña y de una parte de la prensa.

Por su parte, las elecciones de 2012 tuvieron lugar tras la manifestación multitudinaria de la Diada de Cataluña en la que se exigió la independencia en las calles. Al mismo tiempo se producían conversaciones entre el presidente Artur Mas y el Gobierno español con las que Mas buscaba apoyos para alcanzar una mayor autonomía fiscal.

Los sondeos previos a las elecciones de 2012 no vaticinaron la derrota de CIU, ni la del Partido Socialista Obrero Español, que cosechó la peor derrota de su historia en Cataluña. El gran beneficiado fue ERC que fue capaz de atraer a un número creciente de independentistas a su causa. ERC recuperó los 21 escaños que había perdido en la elección anterior, convirtiéndose en el primer partido de la oposición en el Parlamento de Cataluña por primera vez desde 1978.

El Partido Popular y la coalición Ciutadans-Partido por la Ciudadanía se beneficiaron de la polarización electoral que formó bloques a favor y en contra de la independencia. El Partido Popular consiguió tres escaños y por primera vez entró en el Parlament. Ciutadans superó todas sus expectativas iniciales.

Tras las elecciones parlamentarias de 2012, Convergència i Unió retrocedió en representantes en el Parlament de forma inesperada, el partido del presidente Mas llegó a perder 18 parlamentarios, quedándose sin la mayoría absoluta y viéndose obligado a pactar con Esquerra Republicana de Catalunya aunque sin llegar a formar una coalición formal. A cambio, Esquerra exigió al Gobierno catalán iniciar un proceso independentista más rápido para desligar a Cataluña de España.

Acuerdo soberanista

En diciembre de 2012, Oriol Junqueras, representante de Esquerra, y Artur Mas firmaron un acuerdo de gobierno que se tradujo en enero de 2013 en la aprobación de una Declaración de Soberanía por parte del Parlamento de Cataluña que fue suspendida provisionalmente por el Tribunal Constitucional. En marzo de 2014, esa misma alta instancia lo declaraba nulo.

En esas mismas fechas, ERC comenzó a desplazar a CIU en intención de voto en las encuestas sobre las preferencias del electorado de Cataluña. Algo que no había ocurrido desde 1932 cuando el presidente Francesc Maciá declaró la independencia de Cataluña bajo el Estat Catalá.

Situación a la que no fue ajena la revelación de la prensa española de que varios altos cargos de Convergencia, como Jordi Pujol, presidente histórico de la Generalitat de Catalunya, habían protagonizado un fraude fiscal y al que siguieron acusaciones de delitos de sobornos, malversación de fondos, prevaricación, tráfico de influencias, falsificación de documentos públicos y delitos de blanqueo de dinero, presuntamente cometidos durante el tiempo en que Jordi Pujol estuvo al frente de la Generalitat, una situación que en los últimos años debido a todos estos casos de presuntas corrupciones, “han favorecido el colapso por trabajo de múltiples juzgados y numerosos despachos de abogados por toda la geografía” (Cita: Abogados y Penal)

En diciembre de 2013, el Gobierno de Cataluña anunció un referéndum no vinculante sobre la cuestión de la independencia a celebrar en noviembre de 2014. La intención era habilitar un proceso que diera a la Generalitat un mandato político para iniciar negociaciones con el Gobierno central español. A lo que el presidente del Ejecutivo central respondió con la intención de bloquear cualquier proceso soberanista.

Celebrado el plebiscito, los datos oficializados de la Generalitat ofrecieron una respuesta favorable al proceso independentista aunque la participación alcanzó sólo al 40% del electorado.

Éxito de CIU

Los partidos independentistas catalanes lo consideraron un éxito, CIU empezó a recuperarse en las encuestas de opinión pública tras la votación. En ese momento, Artur Mas publicó un plan para alcanzar la independencia tras la convocatoria de unas elecciones parlamentarias extraordinarias que finalmente fueron anunciadas para septiembre de 2015.

Oriol Junqueras, líder de ERC, estuvo de acuerdo con la convocatoria, pero no en que se ofreciera al electorado una lista conjunta que sumara los candidatos de CIU y de ERC. Junqueras amenazó con romper el pacto si no se eliminaba esa obligación de lista unitaria.

El presidente Mas anunció que ambas formaciones figurarían por separado con candidaturas independientes al Parlamento Catalán en las elecciones de septiembre de 2015 que abrirán la puerta a un nuevo arco parlamentario. Diputados de la Comunidad Catalana que serán los responsables de culminar el proyecto independentista de CIU y de ERC.

Las elecciones al Parlamento de Cataluña eligen a 135 representantes que lo son por cuatro distritos que se corresponden con los de las provincias catalanas. Las elecciones siguen el método D’Hondt con una representación proporcional y sobre la base de listas cerradas. Barcelona concentra la elección de 85 parlamentarios, Girona, Tarragona y LLeida, 15 cada una. Sólo son elegibles los candidatos de las listas que hayan obtenido al menos un 3% de votos en cada circunscripción.